Villa Cimbrone y la Terraza del Infinito
La terraza de los bustos la conoce todo el mundo. El jardín que la rodea merece al menos una hora: así lo recorremos nosotros.
Villa Cimbrone está al final de Ravello, en el último espolón del pueblo, y solo se llega a pie. Es el paseo que recomiendo a todos nuestros huéspedes la primera mañana: se sale de casa, se cruza la plaza todavía vacía y en poco más de un cuarto de hora uno está delante del portón.
La villa hoy es un hotel, pero los jardines están abiertos a todo el mundo, todos los días, con entrada. Si ya habéis leído nuestra guía de qué ver en Ravello, aquí entro en detalle: cómo llegar, la historia del lord inglés que le dio su forma, el recorrido por el jardín y algunos consejos prácticos.
- Desde nuestra casa
- 1 km a pie, unos 20 minutos
- Duración de la visita
- de una hora a hora y media
- Jardines
- abiertos todos los días, con entrada
- Cuándo ir
- a la apertura o a última hora de la tarde
Foto de portada: Mihael Grmek, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
A pie, por los callejones de Ravello
A Villa Cimbrone no llegan ni coches ni autobuses: el último tramo es peatonal, una callejuela de empedrado y escalones. Desde Via Lacco bajamos hacia la Piazza Duomo, la cruzamos y tomamos Via San Francesco, que sube suave junto a la iglesia y el convento de San Francisco. Luego se sigue por Via Santa Chiara, entre muros de piedra y huertos, hasta el portón de la villa.
Desde la plaza son unos diez minutos sin prisa. Si venís en coche o en autobús, lo dejaréis en el pueblo igualmente: aparcamientos y paradas están en nuestra página Dónde estamos. Con carrito de bebé o movilidad reducida, tened en cuenta que hay escalones, en el camino y dentro del jardín.

Un lord inglés, un sastre de Ravello y algunos huéspedes famosos
La villa existe desde la Edad Media: perteneció a familias nobles de Ravello, primero los Acconciajoco y luego los Fusco, y más tarde a los Amici de Atrani. En 1904 la compró Ernest William Beckett, banquero inglés y después Lord Grimthorpe, que la transformó de arriba abajo. Para las obras confió en Nicola Mansi, un hombre de Ravello al que había conocido en Inglaterra, donde trabajaba de sastre y barbero. Torrecillas, almenas, el claustro: lo que veis hoy nace de ellos dos.
Entre las dos guerras pasó por aquí media Inglaterra culta: Virginia Woolf, E. M. Forster, el economista Keynes, y se dice que Vita Sackville-West dio consejos sobre el jardín. En 1938 Greta Garbo y el director de orquesta Leopold Stokowski pasaron aquí unos días a escondidas, y una placa todavía lo recuerda. Desde los años setenta la villa es de la familia Vuilleumier, que la restauró y la convirtió en hotel.
Foto: Miguel Hermoso Cuesta, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
El recorrido del jardín, en el orden en que lo hacemos nosotros
El jardín es grande, casi todo en terrazas, y los senderos se cruzan. Mi consejo es sencillo: id directos a la terraza mientras hay poca gente y dejad el resto para la vuelta.
El claustro y la cripta
Nada más entrar, antes incluso del jardín, hay un pequeño claustro con arcos apuntados, columnillas retorcidas y plantas en macetas. Un poco más adelante, la cripta, una sala con bóvedas de piedra. Son pocos minutos, pero no os los saltéis: son los rincones más tranquilos de la villa.
La Avenida de lo Inmenso
El Viale dell'Immenso es la larga avenida recta que atraviesa todo el jardín, en parte bajo una pérgola. A los lados, césped, parterres y estatuas; al fondo, un pequeño templo con la estatua de Ceres, que hace de puerta a la terraza. Recorredla sin pararos demasiado: lo mejor viene después.
La Terraza del Infinito
Un largo balcón con bustos de mármol en fila sobre el pretil, suspendido sobre el vacío a más de trescientos metros sobre el mar. Delante tenéis todo el golfo de Salerno y, en los días claros, se ve la costa del Cilento, hacia Paestum. Gore Vidal, que vivió treinta años aquí al lado, en La Rondinaia, decía que la vista más bonita de su vida era esta, en un día claro de invierno, con el cielo y el mar del mismo azul. Nosotros venimos desde siempre y cada vez le damos la razón.

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El templete de Baco, la Gruta de Eva y las rosas
A la vuelta, tomad los senderos laterales. El templete de Baco es una pequeña rotonda de columnas asomada al valle, con la estatua del dios en el centro: Lord Grimthorpe, que murió en Londres en 1917, quiso ser enterrado justo allí. No muy lejos, a la sombra de las encinas, está la Gruta de Eva, una cavidad en la roca con una estatua de Eva.
Más cerca de la villa encontraréis el mirador de Mercurio, la terraza de las rosas y el salón de té. Las rosas eran la pasión de Lucy, la hija de Beckett, que creó una variedad llamada precisamente Rosa de Ravello. En primavera esta parte del jardín está en su mejor momento.
Foto: Miguel Hermoso Cuesta, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
Horarios, entrada y lo que conviene saber
Los jardines abren todos los días, pero el horario cambia según la temporada y a veces cierran antes por eventos: consultad siempre la web oficial de Villa Cimbrone antes de salir. La entrada se compra en la puerta, con descuentos para niños y grupos; las visitas guiadas se reservan directamente con la villa.
No descartéis el invierno. Con poca gente y la luz baja, la terraza tiene otro ambiente, el que le gustaba a Gore Vidal, y por una vez podéis sentaros en el pretil a mirar el mar sin nadie esperando detrás para hacerse la foto.
Cuatro consejos de quien vive aquí
- Llegad a la hora de apertura: durante la primera media hora la Terraza del Infinito es casi vuestra, y la luz de la mañana sobre el golfo es la más bonita del día.
- Si por la mañana no puede ser, id a última hora de la tarde, cuando los grupos de excursión vuelven a Amalfi. Fijaos en la hora del último acceso.
- Zapato cerrado y cómodo: entre la calle y los senderos hay escalones, grava y alguna cuesta. En verano, llevad agua.
- Combinadla con Villa Rufolo: Cimbrone por la mañana, Rufolo y la catedral por la tarde, y al anochecer un aperitivo en la plaza cuando el pueblo se vacía.
Villa Cimbrone: lo que nos preguntan
¿Cuánto tiempo hace falta para visitar Villa Cimbrone?
Una hora basta para el claustro, la Avenida de lo Inmenso, la Terraza del Infinito y el templete de Baco; con hora y media se recorre todo el jardín con calma. Sumad unos diez minutos a pie desde la plaza de la catedral, a la ida y a la vuelta.
¿Se puede visitar Villa Cimbrone sin alojarse en el hotel?
Sí. La villa es un hotel, pero los jardines y la Terraza del Infinito están abiertos a todo el mundo, todos los días, con entrada.
¿Cuánto cuesta la entrada a Villa Cimbrone?
El precio puede cambiar de una temporada a otra y hay descuentos para niños y grupos: el dato actualizado está en la web oficial de Villa Cimbrone.
¿Se llega en coche a Villa Cimbrone?
No, el último tramo es peatonal. Se deja el coche en uno de los aparcamientos de pago de Ravello y se camina unos diez minutos desde la plaza de la catedral, por callejuelas con algunos escalones.
¿Mejor Villa Cimbrone o Villa Rufolo?
Son distintas y están cerca. Cimbrone tiene el jardín más grande y la Terraza del Infinito; Rufolo está en la plaza, con su claustro medieval y, en verano, los conciertos del Ravello Festival. En un día se ven las dos sin problema.

La terraza vacía a primera hora es de quien duerme en el pueblo
Nuestra casa de vacaciones está en Via Lacco, a un kilómetro de Villa Cimbrone: salís a pie, llegáis antes que los grupos y a mediodía volvéis a descansar en el balcón con vistas al mar.
