Qué ver en Ravello
El pueblo se recorre a pie en un día. El truco está en saber a qué hora ir a cada sitio: así se lo enseñamos a nuestros huéspedes.
Ravello es pequeño. De la plaza de la catedral a Villa Cimbrone hay diez minutos andando, y entre medias está casi todo lo que merece la pena: dos villas con jardines asomados al mar, la catedral, un par de iglesias que casi nunca abren y miradores desde los que se ve la costa de Maiori a Capo d'Orso.
Lo que cambia la visita no es qué ver, sino cuándo. Desde media mañana hasta media tarde suben los grupos de excursión desde Amalfi y Positano, y las villas se llenan. Antes y después, Ravello vuelve a ser un pueblo de montaña tranquilo. Aquí van las paradas en el orden que yo aconsejo, con la distancia a pie desde nuestra casa en Via Lacco.
- Belvedere Principessa di Piemonte
- 500 m a pie
- Catedral
- 650 m a pie
- Villa Rufolo
- 700 m a pie
- Villa Cimbrone
- 1 km a pie
Foto de portada: Istvánka, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Villa Rufolo, el jardín de Wagner
Se entra por una torre en la plaza de la catedral y en dos minutos estás en otro siglo. Los Rufolo eran los banqueros más ricos de Ravello en el siglo XIII, tanto que Boccaccio metió a uno de ellos, Landolfo, en un cuento del Decamerón. De su palacio quedan la Torre Mayor y el claustro de arcos entrelazados de aire árabe: míralo con calma, es la parte que los grupos cruzan más deprisa.
El jardín en terrazas se lo debe a un escocés, Francis Nevile Reid, que compró la villa abandonada en 1851. En 1880 pasó por aquí Richard Wagner y dijo haber encontrado el jardín encantado de Klingsor de su Parsifal. De ahí nace el Ravello Festival: en verano montan en el mirador un escenario que parece flotar sobre el mar. Si estás aquí en julio o agosto, un concierto allí arriba ya justifica el viaje.
Horarios y entradas cambian según la temporada: compruébalos en la web oficial de Villa Rufolo. El programa de conciertos está en ravellofestival.com.
Foto: Miguel Hermoso Cuesta, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Villa Cimbrone y la Terraza del Infinito
Se llega andando: nada de coches, solo callejones y algún escalón, pasando por la iglesia de San Francesco. Es un cuarto de hora que ya merece la pena por sí solo. La villa hoy es un hotel, pero los jardines abren todos los días a quien compre la entrada. Los diseñó así, a principios del siglo XX, un lord inglés, Ernest Beckett, y se nota: césped, rosales, estatuas y una larga avenida recta, el Viale dell'Immenso, que termina en el lugar más famoso de Ravello.
La Terraza del Infinito es una balaustrada con bustos de mármol asomada a más de trescientos metros de caída hasta el mar. El nombre no exagera. Ve en cuanto abran: con la terraza vacía y la luz de la mañana sobre el golfo entenderás por qué es lo primero que nos cuentan nuestros huéspedes al volver.
Horarios y entrada: web oficial de Villa Cimbrone (compruébalo antes de ir).

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La catedral y la Piazza Vescovado
La plaza es el salón de Ravello: un café frente a la fachada blanca de la catedral es la mejor manera de empezar o acabar el día. La puerta de bronce, de 1179, es obra de Barisano da Trani; acércate y mira los paneles uno a uno. Dentro hay dos ambones: uno de mosaico con la historia de Jonás y la ballena, y el gran púlpito de 1272, regalado, cómo no, por un Rufolo.
En la capilla de la izquierda se guarda la ampolla con la sangre de San Pantaleón, el patrón: cada año, hacia el 27 de julio, la fiesta llena el pueblo de luces y fuegos artificiales. Bajo la iglesia hay un pequeño museo, y a dos pasos de la plaza el Museo del Coral, una colección privada de camafeos y corales tallados que siempre sorprende a quien entra sin esperar gran cosa.
En algunas franjas la entrada a la iglesia es libre; en las horas centrales de la temporada se entra por el museo. Horarios actualizados en la web de la catedral.
Lo que las excursiones de un día se saltan
San Giovanni del Toro y Santa Maria a Gradillo
Dos iglesias románicas pequeñas, a menudo cerradas: entra siempre que las encuentres abiertas. San Giovanni del Toro, en la parte alta del pueblo, es del siglo XI y tiene un ambón de mosaicos y cerámica que por sí solo vale la subida. Santa Maria a Gradillo está a un minuto de la plaza: piedra desnuda, arcos, silencio.
El Auditorio Oscar Niemeyer
La curva blanca que se ve bajo la carretera principal es el auditorio diseñado por Oscar Niemeyer e inaugurado en 2010, cuando el arquitecto brasileño tenía más de cien años. Es su única obra pública en Italia. En Ravello se discutió durante años; hoy la plaza de delante es uno de los mejores sitios para mirar el mar.
El mirador Principessa di Piemonte
Está a cinco minutos de nuestra casa y es gratis: un jardín público con bancos y vistas a la bahía de Maiori y Minori. Mandamos allí a los huéspedes la tarde que llegan, antes de cenar. No hay nada que hacer salvo sentarse, y de eso se trata.
Bajar a pie hasta el mar
Desde Ravello bajan antiguas escalinatas entre limoneros hacia Minori y hacia Atrani: de bajada son un paseo precioso; para subir, mejor el autobús. Lo cuento en la guía de playas cerca de Ravello; para Amalfi, Positano y Capri está la página de la Costa Amalfitana.
Cuatro consejos de quien vive aquí
- Villa Cimbrone nada más abrir, Villa Rufolo a última hora de la tarde: tendrás la mejor luz y la mitad de gente.
- Entre las doce y las tres el centro está lleno de grupos. Es el momento de volver a casa, comer en el balcón y salir otra vez hacia las cuatro.
- Calzado cómodo, nada de sandalias: en Ravello se camina sobre escaleras y empedrado, y hacia Cimbrone hay algún tramo de subida.
- Quédate al menos una noche. Por la tarde, cuando el último autobús baja a Amalfi, la plaza vuelve a ser de los vecinos: es el mejor momento del día.
Qué ver en Ravello: lo que nos preguntan
¿Cuánto tiempo hace falta para ver Ravello?
Un día basta para Villa Rufolo, Villa Cimbrone, la catedral y el mirador. Aun así, es mejor repartirlo en dos medias jornadas, a primera hora y a última de la tarde, evitando las horas centrales en que llegan los grupos.
¿Villa Rufolo o Villa Cimbrone, si tengo poco tiempo?
Si solo te da tiempo para una, Villa Cimbrone por la Terraza del Infinito y sus jardines más amplios; Villa Rufolo si te interesan la historia y la música, y está en la misma plaza. En un día se ven las dos sin prisas.
¿Se puede recorrer Ravello a pie?
Sí, el centro es pequeño y peatonal: de la plaza de la catedral a Villa Cimbrone hay unos diez minutos andando. Hay muchas escaleras y alguna cuesta, así que hace falta calzado cómodo.
¿Cómo se llega a Ravello sin coche?
En el autobús SITA desde Amalfi, unos veinticinco minutos. Los billetes se compran antes de subir, en el estanco o en un bar. Todas las conexiones están en nuestra página Cómo llegar.
¿Cuál es la mejor época para visitar Ravello?
Primavera y otoño, cuando hace menos calor y hay menos grupos. En verano conviene salir temprano; en julio y agosto el Ravello Festival organiza conciertos en Villa Rufolo.

Ravello se disfruta cuando las excursiones se han ido
Nuestro apartamento está en el casco antiguo, a pocos minutos a pie de la plaza y de las villas: por la mañana llegas a Cimbrone antes que nadie y por la noche vuelves a casa andando, sin autobuses.
